Aprendí a manejar cuando tenía 16 años. La verdad es que me gusta mucho conducir. A medida que fui perfeccionando mi manera de hacerlo —manejando en la ciudad, bajo la lluvia, de noche, en carretera, etc.—, yo misma fui poniéndome pequeños retos.
Por ejemplo, aprender a tomar las curvas sin tener que frenar o frenando lo menos posible; aprender a tomarlas de manera que el carro no se me fuera hacia el otro lado; mantenerme dentro de las líneas; saber cómo rebasar, cuáles son las distancias adecuadas, qué debo observar en el espejo retrovisor para hacerlo correctamente, y muchas cosas más.
Ya son 28 años manejando.
El fin de semana pasado venía conduciendo desde Santiago hacia la capital. Mientras tomaba las curvas a una velocidad que controlo, sintiéndome confiada porque ya, más o menos, conozco esa carretera, llegamos a un tramo en el que tuvimos que reducir la velocidad y tomar algunas precauciones.
No fue un susto ni nada parecido. Simplemente estaban realizando trabajos en la carretera.
Y entonces pensé:
Aunque uno crea que sabe o domina mucho algo, siempre debemos dejar un 5 % de espacio para que la vida nos sorprenda.
Para que nos muestre que todavía podemos ser mejores. Para descubrir que eso que creemos que dominamos por completo todavía tiene algo nuevo que enseñarnos, algo que podemos agregar a nuestra experiencia.
Me puse a pensar en los pilotos de Fórmula 1. Pueden pasar un sinnúmero de veces por una misma pista y, aun así, en cada vuelta pueden aprender algo diferente de ella. Entiendo que, en parte, por eso cada pista representa un reto distinto: tienen diferentes tamaños, formas, niveles de dificultad y características. Todo eso exige otro nivel de experiencia, resistencia, concentración y preparación.
Así que, aunque en algún momento de tu vida creas que dominas algo más que el promedio, te invito a dejar siempre un pequeño porcentaje de espacio en tu mente para sorprenderte.
Para aprender algo nuevo sobre aquello que creías dominar.
Para descubrir que todavía puedes hacerlo mejor.
Porque quizás ese pequeño porcentaje que dejamos libre sea precisamente el espacio que necesitamos para seguir creciendo.
Y quién sabe… tal vez te lleves grandes sorpresas.
Saludos,
Chandy 💓
